El origen
En lo más alto de la Sierra de Tabuenca, donde el viento Cierzo modela el paisaje y la tierra rojiza habla de eras geológicas olvidadas, nace Bodegas del Triásico. Un proyecto enológico que busca la máxima expresión de la garnacha de altura, cultivada sobre suelos que tienen 250 millones de años de historia.
La bodega se asienta en el corazón de la Denominación de Origen Campo de Borja, conocida como «El Imperio de la Garnacha». Pero es en las parcelas de Tabuenca, a 800-900 metros de altitud, donde encontramos la expresión más pura y mineral de esta variedad: vinos de altura, con la acidez natural de la montaña que es la que permite crianzas tan largas.


Viñas viejas de montaña
Garnachas de altura
Nuestras garnachas de altura son viñas viejas de montaña, plantadas entre 800 y 900 metros en la Sierra de Tabuenca, que llevan décadas resistiendo la nieve, el Cierzo y los veranos secos. Sus raíces penetran hasta capas profundas del suelo Triásico-Buntsandstein en busca de agua y de minerales inaccesibles para viñedos más jóvenes, y cada cepa da producciones minúsculas y concentradas.
La altitud les regala una acidez natural que les permite crianzas muy largas manteniendo frescura.

1.200 cepas rescatadas
El rescate de las cepas
Realizamos un proyecto sin precedentes a nivel mundial: el trasplante de 1.200 cepas viejas de más de 70 años que estaban condenadas al arranque por su baja producción. Las rescatamos de un viñedo que iba a desaparecer y las llevamos a nuestras parcelas más altas, principalmente a la finca de Pigordo, a 900 m de altitud, para darles una segunda oportunidad.
Cada cepa rescatada trae consigo décadas de memoria genética, de adaptación al terroir, de resistencia. Estas viñas, que estuvieron a punto de morir, son ahora el alma de nuestros vinos: trasplantadas a nuestro suelo Triásico, aportan una profundidad y una complejidad imposibles de replicar.
Un proyecto único en el mundo, que convierte cada botella en un acto de memoria y renacimiento.
Invierno de 2020
El trasplante, paso a paso
Al hacerse en secano, el primer verano exigió un riego de apoyo: camiones con depósitos de 1.000 litros e inyección de agua a presión con lanzas, para crear una reserva de humedad en el subsuelo que asegurara el arraigo.
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Selección de las cepas condenadas
Cepas de más de 70 años que iban a ser arrancadas por su baja producción.
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Arranque con raíz
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Traslado a Tabuenca
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Replantación en Pigordo, 900 m
La finca de mayor altura de la bodega.
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El primer rebrote

El origen de la elegancia es la resistencia. Un terroir implacable que no permite concesiones, obligando a la vid a concentrar toda su esencia en producciones minúsculas.
Nuestra filosofía
Sabiduría y tiempo
La filosofía de Bodegas del Triásico se resume en dos palabras.
Sabiduría
Sabiduría de la vid para proteger su fruto en un entorno extremo.
Tiempo
Tiempo para que el roble francés dome la ferocidad de la montaña y la transforme en pura seda.
Bodegas del Triásico
Las personas
Los inicios del proyecto, en familia.
Familia, amigos y viticultores de Tabuenca: todos los que arrancaron, trasladaron y replantaron cada cepa, y los que siguen cuidándolas cada vendimia.





