Sierra de Tabuenca

El terroir

Suelo Triásico, altura y Cierzo

  • 250MAños de suelo Triásico
  • 800–900mDe altitud
  • 25°CAmplitud térmica entre el día y la noche, como máximo

Geología

250M

El suelo Triásico

Hace 250 millones de años, durante el período Triásico, esta tierra era un desierto ardiente. Los sedimentos de aquella era se depositaron capa a capa, creando los suelos arcillo-ferrosos de color rojizo tan característico que hoy nutren nuestros viñedos.

Nuestras viñas se asientan sobre el Triásico-Buntsandstein: areniscas y arcillas rojas de hace 250 millones de años. Es la geología más antigua de la región, y la que mayor carácter mineral imprime a nuestros vinos.

La Sierra de Tabuenca

La Sierra de Tabuenca, en la cabecera del Campo de Borja, ofrece un terroir de contrastes extremos. A 800-900 metros de altitud, los viñedos soportan inviernos rigurosos, veranos de calor intenso atemperado por las noches frescas de montaña, y la acción constante del Cierzo, el viento del noroeste que barre las laderas manteniendo una sanidad impecable.

Son vinos de altura, vinos de montaña: la altitud les da una acidez natural que es lo que permite crianzas tan largas.

El terroir

Seis factores

  • Suelo Triásico

    Arcillas rojas de 250 millones de años. Pobres en nutrientes, obligan a la vid a profundizar sus raíces en busca de esencia.

  • Altitud extrema

    800-900 metros en la Sierra de Tabuenca. La amplitud térmica dramática concentra aromas y preserva acidez vibrante.

  • El Cierzo

    Viento frío y seco del noroeste. Mantiene una sanidad impecable y la planta sella con pruina para evitar la deshidratación.

  • Radiación UV

    La altitud intensifica la exposición solar. La vid sintetiza polifenoles masivos como protección, concentrando color y taninos nobles.

  • Amplitud térmica

    Hasta 25 °C de diferencia entre día y noche. Las pieles se dilatan y contraen, volviéndose elásticas y tensas.

  • Estrés hídrico

    Precipitaciones escasas que generan bayas minúsculas. La proporción hollejo/pulpa altísima concentra la esencia del fruto.

La uva

La garnacha de altura

La Garnacha cultivada en estos viñedos de altura es la verdadera joya de la región. La drástica oscilación térmica entre el día y la noche es el secreto de su singularidad. Mientras el sol intenso favorece la síntesis de azúcares y compuestos fenólicos, las frías noches preservan una acidez vibrante y una frescura aromática inusitada.

Las bayas, más pequeñas y de piel más gruesa, concentran color, aromas y taninos. Al morder una de estas garnachas a pie de viña, la uva no se deshace: cruje. Es la confirmación física de un depósito inquebrantable de color y taninos nobles. Una coraza forjada por la montaña, lista para dar vida a un vino eterno.